La historia contada por los viejos Wayuu
Existe toda una concepción sobre el origen de la naturaleza, del mundo y del hombre, sustentada en las formas de interpretar, ver y entender la vida. Juya, -la lluvia-, personaje de la mitología Wayuu, hizo parir a la tierra - Mma-, dándole vida a los Wayuu. Juya tuvo muchas mujeres, entre ellas a Pulowi, a la cual abandonó por su esterilidad. Juya cuando era Wayuu vivía en Saralapa, lugar ubicado cerca de Puerto López, allí nació la danza yonna y el juego del kaa ́ulayawaa; eran juegos de juya, de allí los aprendieron los Wayuu.
En estos juegos Si ́ichiel wamacho- era la pareja de Juya. El la embarazó con sólo tocarla. En una oportunidad él huyó hacía Talüwayuupana, cuando le robó el arma a su cuñado Alaala –la lechuza- y allí nacieron sus dos hijos mellizos: Mayui y Ulapüle; quienes le pedían, desde el vientre de su madre, flechas para cazar. Por diferentes circunstancias ellos se ubicaron, tiempo después, en Litojot, allí vivía Wolunka, mujer de vagina dentada, hija de Juya. En Litojot existió una laguna donde ella se bañaba.
Se desnudaba, les coqueteaba a los mellizos y los invitaba a bañarse con ella, se zambullía en la laguna y salía, y cada vez que hacía esto, los dientes de la vagina le hacían “kuruchi”...”Kuruchi”... Los hermanos al observarla comentaban “vamos a tumbarle los dientes, de lo contrario nunca tendremos niños que arrullar”. Cada vez que se acercaban a la laguna gritaban “wolunkawojoloo”... Wolunkawojoloo”... Y ella les respondía “tashiuwo-ojoloo”... “tashiuwoojoloo”... “Vengan”... ”Vengan” y se tiraba al agua y los dientes le sonaban. Ellos hicieron varias flechas con cacho de ovejas, haciéndole nudos en las puntas constantemente repetían los gritos. Un día escondieron las flechas y la invitaron a tirarse al agua. Uno de ellos se colocó frente a la mujer con la flecha en la mano y el otro nadaba y jugaba con ella en el agua. Los dientes le sonaban al hacer contacto con el agua... El le seguía apuntado con la flecha y la llamaba, diciéndole “ven, acércate, que quiero ver tus dientes”... “Tienen música”... Ella seguía saltando frente a él, el mellizo aprovechó el instante, le flechó los dientes y
los tumbó, a partir de allí nació una nueva generación de Wayuu.
los tumbó, a partir de allí nació una nueva generación de Wayuu.
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